Gente de Cine: mi diario íntimo fuera de campo
Viernes 7
Vine en tren con Tomi, escuchamos LUX de Rosalía por primera vez, fuimos al vagón comedor y recordé la peli Vagón Fumador de Verónica Chen, uno de mis primeros grandes descubrimientos en la sala del Malba. Le escribí un mail a Marsu pensando que quizás esta nota sería en ese formato.
hola amigo
te escribo desde el tren. el camino hasta ahora fue:
pasto pasto pasto vaca vaca pasto vaca pasto pasto pasto caballo vaca vaca pueblo pasto vaca vaca pasto caballo pasto pueblo pasto pasto vaca.
quería contarte mis pensamientos y expectativas antes de llegar y que se me olviden al instante.
sobre contracampo:
no sé si hablamos de esto mientras estábamos allá el año pasado. me pasaba que notaba a la gente contenta pero sentía que era un disfraz. cada vez que entraba a la sala del enrique carreras sentía una tristeza enorme por no estar en el auditorium. a la vez no había nada que me convocara como para ir al auditorium y después de ver Buenos Aires viceversa el primer día no quise acercarme nunca más a la programación del festival. este año la sensación es un poco la misma, como si nos hubiesen corrido de nuestro lugar y ahora lo que nos queda es esta salita de butacas incómodas que nos salva de morir ahogados por la ola de ia que cae sobre las butacas del auditorium. No quiero dar la idea de que no la pasé bien, para nada, era una sensación que pasaba por unos segundos si me detenía a pensar, que entre películas, amigos y romances tampoco lo hacía tan seguido.
lo que me cambia este año es la programación, quiero advertir que tengo altas expectativas a pesar de que el año pasado no hubo muchas películas que destacaran. espero no irme con la sensación de que las mejores fueron las que pasaba peña por la noche. aún no entiendo por qué se dicen “encuentro” y no festival.
quizás estoy medio melancólica y mala onda en este tren y solo destaco lo peor. seguramente hoy al salir de ver piel de zapa diga que contracampo es lo más grande que hay (me niego a decirle “fuera de campo”).

Pasamos por el depto, no sin antes detectar el baratísimo precio de los taxis marplatenses. Me lavé el flequillo con el único producto que encontré en el baño “3 en 1, shampoo, jabón y desodorante de hombre”. Menú del día: ñoquis con estofado en la esquina del Enrique Carreras. En la puerta del cine me encuentro a gente que te encontrás en el cine, charlo sobre Las corrientes que acaba de terminar, yo ya la vi en el FICUBA. Todos coincidimos en que la escena del faro es espectacular, tanto que si no te estaba gustando la película ahora tenés que cambiar de idea.
Aparecen Peña y el del Dynamo pero antes se pone a hablar un pibe de Contracampo que le roba todos los chistes a Peña y dice que a él no le dieron historia del cine argentino en la universidad, buscando complicidad con los estudiantes de cine de la sala. Me pareció extraño que sugiera que pasa en todas las universidades cuando solo pasa en la FUC. Después, stand up de Peña, ya puedo decir que Contracampo es lo más grande que hay. Se lo notó molesto de que le hayan robado los chistes pero por suerte el pibe no bajaba los ánimos y se reía igual. La película era extrañísima, todo ambientado en París pero todos hablando argentino. Peña dijo que Bayón Herrera era un gran director de comedias pero no tanto de dramas y no sé si es que se me quedó en la mente la frase pero creo que se notaba mucho en la película. Era totalmente un drama, aparte fantástico, sin embargo los diálogos eran bastante graciosos, como que el tipo no podía evitar que se le escaparan pizcas de comedia. Después de que cambiaran el rollo me quedé dormida profundamente, siempre me pasa, esa pausa de oscuridad siempre me gana. Cuando me desperté me había perdido partes importantes de la trama pero el final fue muy lindo, y en general me encantó ver a Hugo del Carril con esas capas de parisino elegante.
Sábado 8
11.55hs frente al Casino.
hola amigo
acabo de retirar nuestras credenciales de prensa, no me pidieron ningún dato. primero pasé por contracampo y retiré mis entradas del abono, tomi no consiguió para moguillansky pero el chico simpático de la mesita de los abonos me dijo que por la tarde liberan algunas más. ahora me siento al sol a circular películas en los programas de ambos festivales, o del festival y del “encuentro”. me acuerdo de la sensación de las primeras veces que vine, ir a ver cualquier cosa, a sorprenderme guiándome por horarios y recomendaciones aleatorias. me cruzo gente por la calle y nadie me puede recomendar nada del festival ¿es real que no hay nada o es que preferimos ni ver? en este programa no estoy circulando ni un título que parezca interesante.
Frenesí de festival, tenía la energía de un niño, aceleradísima de acá para allá pero quedándome siempre un poco dormida en las funciones. Había decidido saltearme la peli de las 16hs en Contracampo y encontrar alguna sorpresa en el oficial. En el horario que me convenía solo había una película de Netflix para niños así que volví arrepentida a la mesita de los abonados. Me pasé el día en el Enrique Carreras.
13hs los cortos universitarios de Peña.
Hablaba sobre este tipo de cine como “el cine secreto”, la sala estaba bastante vacía pero los que estábamos éramos todos estudiantes de cine. Fue una clase de cine, como dicen los tipos Hollywood cuando ven las nominadas a los Oscars, pero acá fue de verdad. Los presentaba de a pares, uno de la Universidad de La Plata, otro de la Universidad del Litoral, algunos raros, algunos graciosos, algunos con fallas técnicas, algunos increíbles. Cada dos cortos, su voz que los presentaba, como si fuese el dios del cine que nos miraba y hablaba desde el cielo o desde al lado del proyector. Me quedo especialmente con “Idilio”.

En la horita libre aproveché para ir al super y compré shampoo y crema enjuague para no tener este olor a hombre en la frente.
16hs El atardecer de los grillos.
Me pareció que el presentador estaba diciendo cursilerías por demás, “una película hecha con amor”, sonaba muy genérico, pero después de verla le di la razón. Un grupo de adolescentes de un barrio humilde se acerca de a poco al campo de golf vecino. Es increíble cómo se pueden desenvolver tan naturalmente en un documental observacional. Planos fijos que los muestran charlando sobre temas actuales, practicando golf con palos, buscando pelotitas perdidas, vendiéndoselas a los señores del club. Los chicos interactúan entre ellos como si no hubiese ninguna cámara, se descansan, hablan sobre lo que quieren, salen de cuadro cuando quieren, hasta llegué a olvidarme que estaba viendo un documental, tampoco sentí que estaba viendo una ficción, sino que estaba con ellos en el campo de golf. Hasta que en un momento los chicos mencionan por primera y única vez a la película, se paran de frente a la cámara y miran a alguien que está parado atrás, Gonzalo Almeida. Los protagonistas, Toto y Joel, dejan por un momento de descansarse entre ellos para descansar al director, que hasta acá parecía invisible. Les preocupa que Gonzalo solo filme planos fijos, le proponen que haga tomas en movimiento, que los vaya siguiendo, que organicen un torneo y venga él a filmarlos, porque si no “la película va a ser aburrida”. Hace mucho no me pasaba que no quería que una película se termine.
Tomamos un café con Tomi antes de entrar a la siguiente función, yo entusiasmada por ver toda la programación del día en Contracampo pero ya dudando de mí misma por el cansancio que tenía.
18.30hs Dice que….
Me preocupa ver que anda por ahí Martin Farina filmando y me pregunto cuántas tomas mías durmiendo con la boca abierta tendrá.
20.30hs Pin de Fartie.
El plato fuerte del festival, del “encuentro”. Lamentablemente a la que le faltaba un plato fuerte era a mí, que me tuve que ir a la mitad de la función por baja presión, preocupando a un colega de la No divaguen. De todas maneras, El Pampero nunca fue lo mío (aunque tenga una gran pasión por las entrevistas a Llinás), no me gusta cuando las películas se explican tanto a sí mismas desde el inicio, prefiero ir descubriendolas sola, o que me hagan sentir que las estoy descubriendo sola. Igualmente me hizo reír y me fui en una parte que me estaba gustando.
A todo esto, la labor periodística y detectivesca de Artie comenzó, mandé a Tomi de infiltrado al auditórium a ver &Sons, le película yanqui de Trapero, con una identidad robada, un tal Martin Suarez Failache y su respectiva credencial. Su investigación:
El auditorium, enorme y hermoso, está absolutamente desangelado. Había venido a ver acá mismo La sociedad de la nieve en 2023, cuando todavía existía alguna esperanza residual de que ganara Massa en el ballotage de noviembre. Entonces la sala, esta misma sala, estaba desbordada de ruido y de gente recontra expectante; hoy, el silencio grita con una fuerza que alcanza a cubrirlo todo, todo este espacio aniquilado de nada. En realidad hay unos pocos boludos que la interrumpen torpemente, sacándose fotos con el logo del festival oficial de fondo. Como si la decadencia no fuera lo suficientemente elocuente, esas pocas fotos que serán historias de Instagram van a lucir una leyenda en cursiva que reza -en un sentido estrictamente literal, reza-: “el renacer del esplendor”. Quizás el cartel enorme de Quilmes que bordea la rambla, a pocos pasos, junte, él solo, mayor esplendor que el que concentra este lugar.
Vine a ver &Sons, la nueva de Trapero. Nos regalaron la entrada porque pasamos con Azu caminando un rato antes. Ni siquiera la reclamamos. En fin, sinceramente le tenía confianza porque creo haberme visto toda su filmografía, pero me pareció un bodrio imperdonable: un cúmulo de vaguedades que contornean una historia dotada de un argumento retorcido legatario de La quietud (2017), su anterior film, no tan malo como este esperpento angloparlante. De todos modos puede que esté exagerando. No colaboró el hecho de que, justo antes de que comenzara, la poca gente presente aplaudiera efusivamente la publicidad del festival oficial(ista). Me fui cuarenta minutos antes. Creo que me quedé demasiado.

Espero hayan disfrutado esta escritura fina, volvemos a mi diario tipo chat.
Domingo 9
Después de mi casi muerte durante la nueva de Moguillansky decido hoy estar más tranquila y acordarme de comer entre funciones. Por la mañana saco las entradas en Contracampo, espero no les traiga problemas legales que lo siga llamando así. Me cruzo a Chicho que hace la fila y me pregunta si voy a la charla en el Gran Pez, le digo que sí aunque en realidad me había olvidado que estaba. Compro una manzana verde y una roja en una verdulería porque me da miedo que mi desayuno no haya sido suficiente para evitar un desmayo frente a Llinás (y algún que otro ex romance) ¿tendrán que ver mis bajones de presión con El Pampero? Tomo precauciones, llevo fruta y caramelos en la cartera, junto a una gran cantidad de entradas de papel, usadas y por usar, que dicen la hora y el día pero no el nombre de las películas. Llego tarde y me voy temprano de la charla. Cuando llego, Chicho ya estaba ahí y no entiendo cómo es que llegó antes que yo, empiezo a sospechar que son dos. Siento que la charla ya la escuché, igual me quedo un rato comiendo la manzana roja y escuchando por la ventana. Me gustaría escuchar más a Cecilia Kang, pero Llinás y el moderador no paran de hablar, no los culpo, yo soy igual. Hay un pibe más, le pregunto a Chicho por qué lo habrán invitado, ninguno entiende, igualmente habla, bien por él, a mí me hubiese dado vergüenza. Paso por el supermercado y compro ingredientes para hacer tarta de choclo para mis amigos, cuando llego al departamento no encuentro una fuente para poner la tarta, bajo de nuevo al super y compro una, hago la tarta en la fuente nueva y cuando abro el horno hay una fuente adentro, me tiro por la ventana. Llega Marsu de la estación y le gusta la tarta así que revivo.
15hs Luciano.
El director presenta la peli y es re joven y re lindo y está nervioso. Me dormí profundamente y creo que por primera vez soñé en el cine. En el sueño yo estaba mirando esta misma película en esta misma butaca, sacaba el celular y la persona que estaba sentada atrás mío me lo robaba. Me desperté sobresaltada, Marsu no se dio cuenta pero después me dijo que estaba durmiendo con la boca abierta. Lloré mucho con la escena de la madre. Escuchamos al director y me enamoré un rato de él, después fuimos a la playa.
A la noche fuimos todos a Hijo mayor de Cecilia Kang, y cuando digo todos no me acuerdo a quiénes me refiero porque esto lo escribo una semana después. Desesperación de los acomodadores que además son los presentadores y los de la mesita de los abonados que este año son más reconocibles porque tienen remeras. Me sentaron arriba y no veía nada, hacía calor y me daba miedo que me vuelva a pasar lo de Moguillansky, además tuve un encuentro torpe con un ex romance que se presentó en forma de acomodador. Me fui a la tercera escena, no llegaba a leer los subtítulos y no entiendo coreano. En la esquina me encuentro a un pibe que había conocido el día anterior, me senté con él y su amigo y quedamos en que después me contaba sobre Nouvelle Vague. Era la peli que más tenía ganas de ir del festival pero preferí ver las de Contracampo.
23.45hs Extracto de Adiós.
El ex romance me había dicho que me iba a gustar especialmente. Mis amigos se sientan adelante de todo y los puedo ver desde el medio de la sala entre las cabezas, yo me siento con un grupo de la facultad. El presentador dice algo como que es una Breve Cielo actual. Empieza y quedo deslumbrada por la primera escena. NERVIOS, nunca vi una escena donde la cámara se mueva así, podría llorar mientras escribo esto porque nada me emociona más que ver cosas nuevas de verdad, cosas frescas. Los personajes no hablan y tienen una primera cita caminando por el centro, una cita que tuve varias veces pero en mi caso hablando hasta por los codos. Esta secuencia dura un rato largo, yo sigo intrigada y espero que vuelva algo como la primera escena pero miro a mis amigos entre las cabezas y puedo sentir que no les está gustando y sé que va a ser difícil tener que defenderla sola a la salida. Después de algunas secuencias, algunas más lindas que otras, a la espera de algo tan bueno como la primera escena llega algo mil veces mejor. Los personajes hablan de cualquier cosa, conversaciones que tuve o que podría haber tenido, palabras que me sacaban de adentro y las ponían en la pantalla en forma de diálogo. Lloro profundo, no muy fuerte pero muy sentido, como ahora mientras escribo. Siento que estoy sola en la sala, no me seco las lágrimas. Termina la película y no sé si somos tantos, seguro no somos tantos como al inicio pero siento un silencio y una intimidad en la sala que nunca había sentido. Entiendo que a todos los que se quedaron a escuchar al director les pasó algo parecido. Saco mi celular y escribo rápido antes de olvidarme:
vos estás acá porque querés o porque te queres escapar
por qué estás acá
querés estar conmigo o te querés escapar
Un grupo de pibes salió e hizo una película, una película nueva y genuina. Me emociona salir y que mis compañeros de la facultad estén tan conmovidos como yo después de verse reflejados en la pantalla, no solo en los personajes sino en los cineastas. Acá es cuando Contracampo me sorprende, ya no siento que estoy acá porque no estoy allá, no siento que estoy viendo la nueva del Pampero acá cuando normalmente la estaría viendo “en el festival de enfrente”. No creo que Extracto de Adiós sea una película que podría haber visto enfrente, por lo menos nunca había visto algo parecido allá, una película que normalmente quedaría fuera de campo. Este es un descubrimiento de este festival, una decisión jugada, una apuesta no solo por lo independiente sino por lo diferente, por lo nuevo, por lo sucio.

Nos vamos al bowling. Llego y veo al pibe con cara de tener mucho para decir sobre Nouvelle Vague, está contento con que la película no intenta ser Sin Aliento, le cuento sobre lo que se perdió en Fuera de Campo. Defiendo Extracto de Adiós a capa y espada contra mis amigos que no se dejaron conmover.
Lunes 10
Mis amigos se van a ver la primera del día, yo decido tener mi momento Silvia Prieto sola por Mar del Plata. Camino por la rambla, como la manzana verde que vive en mi cartera desde ayer, voy a tocar el mar con los pies y me insolo un poco. El agua está linda, voy rápido al departamento y me pongo la malla. En mi mente, meterme al mar significa limpiarme las preocupaciones y las angustias con las olas. Paso a buscar a mis amigos que ahora acompañan a unos nuevos amigos que comen en el muelle del cartel de Quilmes. Un nuevo grupo con el que estuvimos ayer, dos pibes y una piba, como nosotros, pero más cancheros y que comen ceviche en el muelle. Pruebo ceviche y no entiendo qué es pero está increíblemente rico. Me meto al mar y se van algunas angustias pero se quedan otras. No tengo toalla, voy fea, salada y mojada a ver unos cortos, uno de ellos lleva el logo de mi facultad, Cartas resucitadas, creo que es lo primero que veo en un festival (“encuentro”) con este logo y me emociona casi hasta las lágrimas. Salgo rápido, muero de hambre, comemos sanguches de milanesa, cerveza y una coca vieja sin gas.

19.45hs Siempre es de noche y Tortuga persigue a tortuga.
Una de las funciones que más esperaba, no por Luis Ortega, que no es lo mío, sino por Victor Gonzalez, me había quedado con ganas de ver esta peli en el BAFICI. Recién cuando la anunciaron en Fuera de Campo me di cuenta de que el director era el mismo que el de Ciudad de Dios, una película que me había encantado cuando me sorprendía en el Malba con el ciclo de las películas que habían quedado fuera de la encuesta de cine argentino, mi época dorada de ciclos de cine en la ciudad, o mi época dorada de ir al cine con Ali, o quizás era el aire que se vivía en la época del mundial. Aparte Victor Gonzalez fue el director de fotografía de Picado Fino, película que siento que fue mi “cupido”, que me hizo enamorar del cine o querer entenderlo de otra manera, cuando un profe de la facultad la mencionó al pasar en una clase virtual pandémica.
Hernán Roselli, o debo decir, un presentador de Fuera de Campo, al presentar la función cuenta que a Victor lo fueron a buscar después del BAFICI para programar su película. Otra vez pienso, como ayer, en las decisiones de programación, en la línea editorial que comienza a tener el festival, el “encuentro”, que para mi suerte, coincide con lo que quiero ver. ¿Cosas nuevas? No me refiero a cosas que estén recién hechas, cosas que no me recuerdan a nada anterior, o una mezcla de tantas otras anteriores diferentes que juntas se transforman en novedad.
El mediometraje de Luis Ortega me hizo reír y la fotografía es espectacular, pero sentí lo mismo que en El Jockey: busca en cada plano demostrar todo lo canchero que puede llegar a ser, sin decir nada más. Me gustó el personaje del poeta y la actuación de María Onetto.
Antes de empezar la función, Victor González dice unas cosas buenísimas, habla sobre estar en búsqueda de la verdad, anoto en mi chat conmigo misma:
gombrovich??
artistas q buscan un mundo ajeno y no un mundo propio
fasbinder desnudar y desnudarse
No sé si vale la pena ponerme a explicar de qué se trata la película, puedo decir que me encantó y que pienso en ella cada día desde que la vi. Recomiendo verla los sábados a las 18hs en el Malba este mes.

Comiendo empanadas a la vuelta del teatro, discutimos sobre la película. Digo algo sobre la búsqueda de la verdad, algo como que acá nunca la vamos a encontrar porque está la cámara. Marsu me interrumpe, y menos mal, diciendo que gracias a la cámara vemos la verdad, “Acercate Mauricio” “Siempre estás pensando en tu película”, salen a la luz los problemas reales de la pareja. Qué placer hablar sobre las películas con amigos, ni me importa que las empanadas no estén ricas.
23hs La Calesita.
A esta altura del día, las angustias que el mar no logró lavar salen a la luz y arranco a ver la peli medio triste y enojada, me duermo en el cambio de rollo, qué calvario esta maldición. No recuerdo qué hice a la noche.
Martes 11
Descanso, no puedo más. Por la tarde paseo por la playa, me siento a mirar el mar desde uno de los caminitos de asfalto donde se sienta la gente y se paran los pescadores. Pienso en el cuaderno que se me cayó al mar el año pasado, anoto en mi cuaderno nuevo que es más pesado y no se va a volar:
miro al mar como si el cuaderno fuese a aparecer medio deshecho en alguna de estas olas.
Más tarde me pongo a llorar en una plaza céntrica y un señor me pregunta si tengo una tuca para darle. No, disculpá.
No sé por qué razón en este punto tan bajo decido darle una oportunidad a la programación del festival oficial. Vamos con Marsu y sus amigos al Aldrey y no conseguimos entradas para Risa y la cabina del viento ni con nuestras tarjetitas que dicen “Prensa” con una foto carnet estirada. Aparentemente hay gente viniendo acá, más de la que imaginaba, más de la que me contaron. Sacamos para Soy tu mensaje película argentina con Inés Efrón. Renace el esplendor, aparecen las famosas publicidades con IA y son peores de lo que pensé, también son horribles las que no son con IA. Aparece el logo del INCAA y mucha gente aplaude y algunas hasta dicen “Vamos INCAA”, no se entiende bien qué piden o qué aplauden.

Creo que es la peor película que vi en un festival, si es que se puede decir que la vi. Habré dormido 40 minutos profundos seguidos y después me volví a dormir unas cuantas veces más, cada tanto miraba a Marsu que dormía o me miraba con cara de cuánto falta. Habré visto en total 5 escenas completas y no me perdí de absolutamente nada. Las mejores siestas de mi vida me las dieron estas butacas de cine de shopping.
Al atardecer aparece un arcoíris hermoso mientras camino a Fuera de Campo comiendo medialunas, me siento mejor.

20hs Autopista America 2000.
Otra película que me parece nueva, la directora es re joven y re linda y está nerviosa. Es una peli de la FUC y a la gente de la FUC presente en la sala le hacen mucha gracia ciertos actores y extras por alguna razón que los demás no entendemos, cosa que vuelve a la función un poco odiosa para mí, aunque hubo algunas veces que pude reír también. Me sorprendió algo, no sé si es el montaje, sobre todo al principio, hay escenas cortísimas y los personajes nunca hablan en plano. La peli experimenta y eso me divierte aunque no me parezca tan graciosa. A veces es lindo ver la intención de hacer algo nuevo sin importar si funciona o no.
Menciono mi molestia con los de la FUC en una mesa de gente que conozco hace dos minutos y resultan ser de la FUC. No debo hablar nunca más.
22.30hs La noche está marchándose ya
Lucía Salas, o una presentadora de Fuera de Campo, dice que Peña dijo que si Hugo del Carril viviera vendría a este festival.
Parece como si hubiesen hecho esta película específicamente para este momento, este “encuentro”. No sé si puedo despegarla de esta sala y de esta experiencia, aunque trate sobre otra sala. El cine es comunidad, refugio y trinchera, eso es lo que se ve en la peli y lo que se vive acá.
Azul Izquierdo


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