Sostenerse en la corriente

Llegué a la poesía de Gilda Di Crosta a través de una experiencia sensorial, mediada por el cuerpo y la voz. Fue al cruzarme con un registro audiovisual donde la escuché leer textos de su libro Casi boyitas. Me impactó de inmediato una cadencia que sostenía las palabras en un equilibrio inestable; su dicción parecía escapar a la fijeza de la página para habitar una vibración física. Antes de que mediara cualquier voluntad de análisis racional, emergió una fascinación por ese fluir. Encontré en su forma de leer algo que quedó resonando con una insistencia casi material, la sensación de estar ante una lengua que no se asienta y vibra constantemente al borde de su propia duración.

Esa extrañeza me obligó a abandonar el plano exclusivo de la escucha para adentrarme en la materialidad del texto. Así llegué a su Poesía reunida (Iván Rosado, 2022) y, específicamente, al universo de ese libro que nació en diálogo con el río. Al buscar en el papel los versos que me habían cautivado, el encuentro con la página me reveló la arquitectura completa de aquella observación inicial. El postulado no estaba solo, sino que estructuraba una declaración de principios: “el río no hace raíces / es principio de fondo / de un narciso sin reflejo”.

Esta sentencia funciona, en Casi boyitas, como una declaración de principios donde el yo no tiene punto fijo y solo existe en el desplazamiento. El libro nace, como señala Pablo Makovsky (2019), del diálogo con los dibujos de Daniel García durante la expedición fluvial Paraná Ra’anga (2010), en contacto directo con el río como territorio, deriva y archivo en movimiento. En ese archivo que nunca se detiene, el “narciso sin reflejo” anula la posibilidad de una imagen estable del yo, respondiendo a una condición física de una superficie que desplaza y descompone toda identidad en tránsito. Si el río no hace raíces, el poema tampoco busca la fijeza del sentido cerrado y asume su condición de vehículo en permanente devenir. En este libro, la equivalencia entre el cauce y la escritura se vuelve explícita en versos como “tanta agua / tanta página / ondulante, perniciosa”. Escribir significa someterse a esa misma corriente, preguntándose frente al papel: “¿es ahora la tinta, / la salvación, / el flujo en lo perdido?”.

Al carecer de raíces, el texto queda a merced de una fuerza que arrastra la sintaxis. La “justa luz” que el crítico Osvaldo Aguirre identifica en su medida poética se manifiesta como una necesidad mecánica de la lengua que se modifica bajo una tensión constante. Esta operación se vuelve transparente al recuperar fragmentos consignados en la edición de Poesía reunida, donde se registra material de Casi boyitas que quedó fuera de la selección final pero es presentado como parte del archivo del libro. En estos versos, la mecánica de fluidos se vuelve imagen: “el temblor secreto / del fondo del agua / curva y fuga”. El temblor se ejecuta aquí como una trayectoria de la palabra empujada por la urgencia. El agua deja de ser un paisaje pasivo para convertirse en un sujeto activo que desplaza a quien mira, un río errabundo, arcaico y mendigo que impone la rotunda afirmación del tránsito: “agua paso agua”.

Frente a esta fuerza, el poema opera en el límite e intenta “hacerle borde” a lo indecible, según sugiere Beatriz Vignoli. Di Crosta persigue el momento en el que el tiempo queda “vencido por la floración / del encierro del decir”. Es en esta tensión donde el título del libro revela su secreto. En medio de esa masa melancólica que estira el agua, asoman “cabecitas / casi boyitas de naufragio / callaban / en la medianoche / al humo”. Las palabras del poema son esas señales mínimas que apenas flotan en la inmensidad, sosteniendo un sentido que amenaza con hundirse.

La brevedad de estos poemas responde a una estricta economía de resistencia donde el texto dura exactamente lo que su materia soporta antes de ser arrastrada por la corriente. Al cerrar el libro y volver a la grabación inicial, aquel impacto sonoro del comienzo cobra otra dimensión. Lo que allí se escuchaba no era una entonación azarosa, sino la puesta en acto de una poética que renuncia a los anclajes y  la fijeza del monumento. Al negarse a hacer raíces, la escritura de Di Crosta acepta que el agua terminará por avanzar sobre la página. Sus versos son esas casi boyitas de naufragio que no pretenden detener el río, pero logran sostenerse a flote para señalar, en su propio desplazamiento, el punto exacto donde la palabra sobrevive al hundimiento.

Stefano Branca

Bibliografía 

– Aguirre, O. (2019, 18 de noviembre). Gilda Di Crosta: “La justa luz, acaso mi deseo”. Op.cit. Poesía. https://opcitpoesia.com/tag/osvaldo-aguirre/page/11/

– Di Crosta, G. (2022). Poesía reunida. Iván Rosado.

ECU – Espacio Cultural Universitario. (2022). #ECUDIGITAL: “Casi boyitas” – Gilda Di Crosta (in memoriam) [Video]. YouTube.

– Makovsky, P. (2019, noviembre 15). Gilda Di Crosta: archivos. Revista Rea. https://revistarea.com/gilda-di-crosta-archivos/

– Vignoli, B. (2009, diciembre 2). Palabras desde las tinieblas del yo. Página12. https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-21320-2009-12-02.html

– Vignoli, B. (2012, diciembre 22). Páginas que no se lleva el agua. Página12. https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-36972-2012-12-22.html 

Nota: Dado que Gilda Di Crosta no titulaba sus poemas (una constante que atraviesa toda su obra), en esta selección se utiliza un asterisco para señalar el paso de un texto a otro, respetando la fluidez y la naturaleza de su escritura.

*

el río no hace raíces

es principio de fondo

de un narciso sin reflejo

dilaciones, desechos

de noches de guarritos

*

estira el agua

la masa melancólica

la certeza

de ninguna imagen

nos deja

tanta agua

tanta página

ondulante, perniciosa

*

en la mano

abierto

el río

la voluptuosidad

¿es ahora la tinta,

la salvación,

el flujo en lo perdido?

*

no mires el agua

de paso

no le dejes

tus ojos

de agua que pasó

que te mire el río

errabundo

arcaico

mendigo

agua paso agua

*

callaban silencio

en la mitad del agua

cabecitas

casi boyitas de naufragio

callaban

en la medianoche

al barro

*

el temblor secreto

del fondo del agua

curva y fuga

viaje inútil

por el capricho

que no cesa

los peces fondean

el deseo de misterio

¿cuánto resta si es el mismo

y es otro?

¿cuánto espera si es aquí?

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