Charlando con Alex Anwandter
“Hay maneras de seguir mirando hacia adelante” Alex Anwandter, de festejo: 20 años en la música, un Gran Rex en el horizonte y un presente que lo entusiasma
El solista chileno, radicado en los Estados Unidos, pasó por Buenos Aires y dialogó con Revista Artie en el marco del anuncio de su próximo recital en el país.
Nota del autor: la entrevista y redacción del texto fueron llevadas a cabo a mediados de mayo de este año.

Gorra, lentes negros. Viernes, no sólo en su corazón. Es una tarde soleada en la capital y la luz otoñal se filtra por el ventanal que ilumina a Alex Andwanter, quien responde con suma predisposición y elocuencia a cada una de las preguntas realizadas. Solo restan horas para que se haga oficial el anuncio del recital que dará aquí el 18 de septiembre, nada menos que en el teatro Gran Rex de calle Corrientes. Este chow -como él lo pronuncia- es parte de la nueva propuesta del artista para celebrar, junto a su público de ambos lados de los Andes, las dos décadas que ya lleva publicando música. El concierto promete recorrer el cancionero de Alex desde sus días en la banda Teleradio Donoso, pasando por sus cinco discos en solitario hasta el presente. El Movistar Arena de Santiago, agotado, lo espera el 29 de agosto para iniciar de local la fiesta y luego visitar nuestra ciudad, como ya ha hecho tantas veces.
-Sé por gente cercana que estuviste el martes (12/5) en el Cineclub Florida presentando una película, este año ya viniste a tocar al país durante el verano en el Art Media y en Deseo con un DJ set. ¿Qué más te trae a Buenos Aires esta vez?
-Estaba terminando… eran las últimas sesiones del nuevo disco de Juliana (Gattas). Eso fue el martes mismo. Desde el estudio en Villa del Parque me fui al Florida a presentar la película (Imitation of life, 1959).
-Cruzaste la ciudad.
-Sí, crucé la ciudad. Ni siquiera vi la película, solo la presenté. Es que estaba muy lleno, no cabía nadie.
-¿No te hicieron un lugar a vos?
-Sí, pero lo quise ceder porque ya he visto la película 100 veces. Pero qué lindo que lo hayan hecho igual. Eso, ayer jueves tuvimos la última sesión de grabación. Ya no queda nada más por grabar, solo producir y mezclar.
-Ya que trajiste ese tema, voy a preguntarte sobre Juliana. Bien sabés lo querida que es ella acá, junto a Ale Sergi. Su disco solista (Maquillada en la cama, 2024, con composiciones y producción de Anwandter) fue una novedad muy grata después de todo el recorrido que hizo con Miranda! sin publicar algo bajo su nombre. ¿Hay algo que nos puedas adelantar de cómo viene sonoramente ese próximo disco?
-[reflexiona] Sonoramente me cuesta un poco describirlo desde adentro, como en términos quizás demasiado abstractos, pero es lo que puedo decir. Me parece que es un gran paso adelante. Queríamos no hacer lo mismo de nuevo y hacer algo ojalá mejor, y me parece que se está logrando. Yo estoy re contento, ella está muy contenta, todos los músicos que participaron eran como “wow, esto está increíble” y estoy bastante entusiasmado.

-Se vienen los shows más importantes de tu carrera, quizá al menos los más grandes en relación a su magnitud, la cantidad de público, los recintos elegidos. Hay un tango que se llama “Volver” que dice “20 años no es nada”, lo cual es relativo. ¿Qué sensaciones te recorren a la hora de proyectar ese momento? ¿Cómo se va acercando?
-Es sorprendente, porque fui cayendo en la cuenta de que hay personas que estuvieron yendo 20 años a ver shows míos, cosa que me voló un poco la cabeza. Imagínate que hay personas que, claro, ¡ya están más grandes! Wow, qué loco. Pero me encanta porque es algo que ha ido creciendo súper naturalmente. Decidí muy tempranamente en mi carrera que mi esfuerzo se iba a tratar de algo artístico,en primer lugar, y de algo sincero en primer lugar también. Nunca de pegarla o de fama o cosas así. Y en ese sentido, todas las personas que han llegado a escuchar mi música han llegado por una curiosidad que les ha sido satisfecha. Entonces se da una relación no de compraventa ni de stands, sino de gente que nos apreciamos mutuamente. Eso es muy lindo, y me dan ganas de celebrar eso más que a mí mismo, celebrar esa relación. Y los conciertos los entendí y los estoy enfocando desde ahí.
-¿En qué instancia de los preparativos están? Especialmente para el recital de Chile, que es el más cercano en el tiempo.
-Estoy en una etapa bastante graciosa y el otro día escuché todos mis discos, cosa que no había hecho en un montón de tiempo.
-Estabas con tiempo.
-Sí, y estaba fumado también -risas-. Es que mi director musical, que es mi guitarrista Raúl (Abarca), me dijo “mira, podríamos hacer una gran lista y después vamos eliminando canciones”. Así que primero hice esta gran lista. Y para hacer esa gran lista -no me sé mis discos de memoria- fui escuchando a ver qué es lo que había. La verdad es que me re divertí, estaba escuchando cosas de 2006 y me alegró encontrar todo bien freak. Qué bien que a los veintidós, veintitrés años haya estado haciendo cosas tan de mi propia onda, como totalmente fuera de moda de esa época o de esta época. Se me hace súper valorable eso, haber empezado así, y es algo que me parece haber conservado.
-Bueno, has dicho previamente que no tiene sentido intentar ser más que uno mismo. Quizás es algo que tu música ya estaba diciendo antes de que puedas declararlo de ese modo.
-Claro, lo que me sorprendió era que no me parece haber tenido eso tan claro cuando empecé. Quiero decir que cuando uno empezaba, los artistas a los que admiraba eran ideas mucho más constantes. Cosas súper random: me acuerdo de una canción del grupo Blondie que se llama “Rapture”, que tiene un sonido de redoblante -así le dicen ustedes- con el que estaba obsesionado durante el segundo disco de Teleradio Donoso. Y me acuerdo haberme pasado días intentando reproducir ese sonido. ¡Y no lo logré!, pero era como ese tipo de pensamiento que hoy ya no tengo más. Ahora funciono más como “esa es la caja de batería que tengo a mano, voy a hacer lo que pueda”, pero no como “necesito que se parezca a esto que amo”.
-Mencionaste a Teleradio; vos arrancás tu recorrido solista con Odisea. En una entrevista dijiste que ese fue, te cito, “uno de los momentos quizá más felices de mi vida”. Es del año pasado la cita, así que imagino que es algo que aún sostenés.
-Igual hay una frase muy famosa de un futbolista chileno que me encanta, Carlos Caszely, un grande, que alguna vez dijo “no tengo por qué estar de acuerdo con lo que pienso”.
-Bueno, como Borges parafraseando a Whitman: “me contradigo, contengo multitudes”. Quería saber si esa felicidad ha perdurado a lo largo del desarrollo de tu carrera solista.
-Mientras más me concentro en lo que me hace feliz y lo que me hace pasarlo bien y disfrutar de los procesos, más satisfecho estoy. Mientras más pienso en términos abstractos, de carrera o de logros o de views y de todas esas cosas a las que se nos empuja todo el tiempo a pensar, como métricas, índices, todo eso, menos satisfecho estoy. Es un poco una obviedad lo que estoy diciendo, pero realmente el mundo te empuja completamente en esa dirección y es muy difícil hacer lo que he tenido que aprender a hacer; estar contento conmigo mismo cada día, desayunando ahí solo en mi casa, qué sé yo, y sentirme bien. Eso no es fácil.
-Aparte imagino que en Odisea había algo también muy trascendental, ¿no? En lo que se ponía en juego para vos en ese momento, como el salto que fue quizás.
-Al contrario. Pasa que, y esto en Argentina no tienen porqué saberlo, pero Teleradio Donoso, la banda que yo tenía cuando empecé, en Chile no era una banda realmente exitosa, pero tenía mucha percepción de éxito. No era exitosa realmente porque no iba tanta gente a vernos. Hay más gente que dice que vio a Teleradio que la gente que la vio. Y no ganamos ningún peso tampoco nunca, pero éramos como “la gran promesa” y los herederos de tal o no sé quién. Nada de eso me importaba. Y para mí el disco de Odisea fue un poco dinamitar toda esa narrativa y decir, comunicar que yo voy a hacer lo que se me cante el orto. Entonces era más como un statement de seguir tu propio camino y de liberación que otra cosa. Por eso pienso que una de las grandes enseñanzas de mi vida fue ese disco, de hacer lo que yo quería hacer y no otra cosa.

-Pasando a lo netamente musical, siento que tu propuesta te hace ocupar múltiples roles. Es un hecho, en realidad. Quería saber qué lugar ocupa el canto en lo que hacés, que quizás es lo que más al frente está al escucharte, pero no sé si a la hora de vivirlo sobre el escenario también convive con la performance. ¿Qué es el canto en tu música?
-Buena pregunta. Honestamente, no sé si me la habían hecho antes. Yo no me considero a mí mismo un cantante. Cantante es, qué sé yo, Adele o Mariah Carey, eso es un cantante.
-Pero ahí quizás estamos hablando de una cualidad más prodigiosa, de una voz que lo puede todo.
-Claro, pero qué sé yo, yo estoy más cerca de Bob Dylan como cantante que de Adele. Pero no lo digo como algo malo, sino que hay que tener como una especie de conciencia también de eso, de cuál es tu instrumento y cuáles son sus posibilidades. Y me parece que lo que lo que yo puedo dar con mi voz es una conexión de autenticidad con lo que estoy diciendo. Y esa es mi relación con ser cantante realmente, es como un vehículo de autenticidad más que como un instrumento de virtuosismo.
-Un transmisor. Voy hacia tus letras ahora más allá de la temática puntual de la canción, y esto lo percibo mucho en tu último disco (Dime precioso, 2024), solés cantarle mucho a un otro. Está muy presente la segunda persona en tus canciones. ¿Quién es ese otro? ¿Es corporizable?
-Es… un espacio donde otra persona puede habitar la canción. A veces está basado en un diálogo real conmigo mismo, con otra persona de mi vida, con alguien abstracto, incluso con el público, incluso a veces con otra gente que no sabe que les estoy escribiendo una canción. Y no lo sabrán nunca -risas-. Pero es por sobre todo un lugar donde el público puede existir y tener sus propias ideas sobre lo que… Yo veo las canciones más como un tema de conversación que yo propongo que como un mensaje que estoy diciendo. Me interesa mantener un grado de ambigüedad en las palabras para que la otra persona pueda hacer lo suyo.
-Sí, para abrir más de lo que se concluye.
-Aunque igual, al mismo tiempo me interesa mucho que se entienda que estoy hablando de cosas específicas, relacionadas a realidades materiales concretas de mi contexto específico, de mi continente, etcétera. Entonces, es como una especie de misterio que uno propone para coexistir con el otro. Pero es lindo eso, es como un servicio público muy misterioso una canción.
-También te oí decir sobre tu último disco, pero creo que es algo que te acompañó también en otros lanzamientos, que recién lo descubriste al publicarlo. Como si hubiese toda una parte de lo que es en sí ese proyecto que no toma sentido hasta ser recibido por el público.
-Totalmente. Muchas veces pienso que estoy escribiendo sobre algo, y alguien me dice su opinión y es como ¡ah!, como un teléfono descompuesto conmigo mismo, es muy raro. Y también es porque yo respeto mucho al público. Me parece que hay que tratarlo de igual a igual, sin condescendencia ni de que yo voy a explicarles algo del mundo, sino que vamos a conversar sobre el mundo.
-Sos varias cosas además de músico, te movés por distintas disciplinas. Sos poeta, o no sé si te autopercibís de ese modo, pero has escrito poesía.
-He escrito poesía.
-¿Pensás el contenido lírico de tus temas como poesía o hay una separación entre lo que es publicado sin música y lo que entra en ella desde las palabras?
-Te lo respondo de manera distinta. Es distinto escribir canciones, letras de canciones, que escribir poesía. Más que nada porque las canciones tienen un montón de reglas implícitas. La canción pop de tres minutos y medio, cuatro minutos, tiene un montón de reglas a las que tiene que responder para conservar cierto nivel de efectividad como canción misma. Una poesía puede ser una frase, un verso y ya, o pueden ser cinco páginas de algo re incoherente, es mucho más amplio. Pero lo que sí me interesa conservar de la poesía en las canciones es el pensamiento en términos de imagen, que es algo que me parece que se trabaja y que tiene un potencial como para que la gente ponga de sí misma en la música de una manera en que el lenguaje no poético no tiene. Es medio obvio lo que estoy diciendo, pero el poder de evocar es mucho más duradero al final que un mensaje específico que uno le da como una cucharada en la boca a alguien.
-Has hablado de la cualidad no utilitaria que tiene la música, y de ella como una de las bellezas de tu trabajo y del de cualquiera que hace de la música su vida. Pero también has dicho que “la amplificación de nuestra voz conlleva la responsabilidad de decir más que estupideces”.
-[risas] Qué lapidario que soy a veces.
-¿Cómo llevás esa dualidad entre la posibilidad de crear por el simple afán de hacerlo y que tu música, a la vez, se comprometa con la realidad de las vidas que te escuchan? Livianita la pregunta…
-Está bien, es justa. Yo no sé si pienso en crear en esos términos, “por el simple afán de crear”, o sea, creo que es medio un trabajo bastante mágico, incuantificable. No podemos medir de qué sirve una canción, si ésta tiene más efecto que la otra, o por qué una sí y otra no. De hecho, hasta el día de hoy me sorprende que mi trabajo consista en decir “¿Quieren escuchar una canción?”, como que se me hace muy buena onda, muy benigno. Es lo que Yoko Ono llamaba industry of peace -industria de la paz-, que es muy lindo como concepto. Todos los trabajos que le hacen mal al mundo y yo por suerte estoy como en el otro extremo, o sea más buena onda que hacer canciones y estar en eso no hay. Pero claro, un poco me parece que uno, sutilmente, puede participar de la conformidad si no cuestiona las cosas que están mal, es inevitable. A eso supongo que voy con la responsabilidad que es que claro, te puedes pasar tu carrera entera hablando de lo triste que te sentías porque te rompieron el corazón y porque el día estaba nublado y hay todo otro tipo de sufrimiento en el mundo que afectan a otras personas. Y no hablar nunca de nada de eso en toda tu carrera se me hace una irresponsabilidad.

-Me da curiosidad saber qué te genera el paisaje del pop hoy. No sé si vos te ves como un artista pop, pero refiriéndonos a él como la música que invita a bailar dentro del formato canción, conviven a la vez actitudes nostálgicas, como Madonna anunciando la segunda parte de un disco de hace veinte años, y un momento donde el pop es un gran motor para traficar experimentación, más que en otras épocas quizás.
-Es un tema grande, podemos estar mucho rato hablando de esto. Me parece que lo único un poco más nuevo que tengo para decir al respecto es que es importante que consideremos a la música pop como algo que ya no es lo mismo. O sea, quiero decir que la música pop no es la música popular ahora. La música popular es la de género urbano, y eso es una diferencia importante. Cuando pienso en el panorama del pop, antes que nada -y lo digo un poco por mí también- pienso como “esto ya no es la música popular”, entonces estoy intentando tomarme eso como una oportunidad para quitarle el objetivo de masividad que tiene y transformarlo como en un lenguaje estético. A mí como lenguaje estético el pop se me hace muy entretenido, es un cosa muy ambigua y muy amplia donde tú puedes incorporar lo que quieres y hacer algo digerible para pasarlo bien, qué sé yo.
-Sí, quizás ya exento de lo superfluo que quizás le imponía hacerlo mainstream en otro momento. Como que algo de lo que se desprendió lo beneficia en sus posibilidades.
-Claro, total. Y es eso lo que limita las posibilidades de los artistas de desarrollarse en ese campo, porque el campo se achicó un montón. Por decirlo de otra manera, veo muchos chicos que la intentan pegar en los géneros urbanos porque es el género dominante, y se están limitando a sí mismos de explorar otros lenguajes musicales y eso es medio… Es tan fácil transformarse en el viejo que le grita a la nube (referencia de los Simpsons) que como que también lo dejo ahí nomás. Pero no sé, por ejemplo, me pareció que Róisín Murphy antes de volverse completamente loca estaba haciendo un trabajo interesante de envejecer en el lenguaje del pop. Quiero decir que hay maneras de seguir mirando hacia adelante. Madonna, me parece que esto interpretado muy desde lejos, tiene como algún rollo con la juventud eterna.
-Y eso que ella estaba envejeciendo de una forma muy orgánica en su momento.
-Claro, sí. De hecho voy a citarla a ella misma, que me acuerdo que tenía una frase que era “en algún momento tuve que elegir si quería conservar mi cara o mi cuerpo, y elegí mi cuerpo”. Y esa era su época tipo Ray of Light o del primer Confessions, que estaba re musculosa, y después claramente se retractó porque se re operó mil cosas y se ve como una muñeca de sí misma.
-Capaz ella también conoce al jugador chileno que te gusta.
-Sí, debe ser fan [risas]. Seguro que es eso. También, yo creo que es lindo dejar ciertos terrenos de exploración para la juventud, y me parece que por ahí el pop tiene algo de eso. A mí me gusta la idea de decir “muchas gracias, lo pasamos increíble, ahora voy a hacer otra cosa”.
-Hablando de hacer otra cosa, y para cerrar ¿Se viene un disco nuevo? ¿O discos nuevos? Por lo que has dicho, concebidos un poco más orgánicamente en relación a cómo fue el approach en los anteriores.
-Totalmente. Hace tiempo que estoy un poco entre estas cosas que hemos hablado de estilos musicales, de envejecimiento musical y de eso no como una limitación, sino como una puerta que se abre para que yo pueda hacer otras cosas. Por ejemplo, estoy bastante pegado con el arte para adultos, ¡que es como que se ve cada vez menos! Es como todo para chicos y está todo bien con eso, pero uno cuando tiene otra edad ha tenido otras experiencias y tiene otras ideas de la vida, y está súper bueno y es súper importante que haya arte para eso.
-También se conecta con lo que dijiste antes de aceptar el presente de uno y regodearse en él.
-Tal cual. Y eso por ahí, claro, voy a estar hablando de mí mismo, pero quizás de alguna manera va a iluminarle el camino a alguien más joven también. O sea, no es sólo apelar a los mercados, apelar a la juventud, apelar a todas esas cosas que se nos dicen que tenemos que ser jóvenes, flacos, lindos, millonarios. No sé, no va por ahí para mí, mi música no puede tener que estar intentando responder a eso una y otra vez.
-Sí, porque aparte siempre va a correr de atrás.
-Exactamente, y porque no está bueno como artista estar respondiendo a estándares todo el rato. Para responder tu pregunta, tengo un par de discos que escribí, uno que ya grabé pero que voy a sacar después del segundo que todavía no grabo. Y estoy re entusiasmado, sobre todo con el segundo. El primero, después de grabarlo, me di cuenta que era un paso de limpieza artística para hacer el segundo, que es un cambio bastante grande para mí y me tiene muy entusiasmado eso, entrar a otra etapa artística bastante distinta.
Emiliano Catalano

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